¡Aaaaaay, cuanto hemos cambiado!

Lo de Teo Cardalda pasando de Golpes Bajos a llegar a tocar lo más ñoño que se ha editado nunca en el mundo de la música, “Mi pequeño tesoro“, es para una tesis doctoral.

(Aviso, si pinchan en el enlace bajo “Mi pequeño tesoro” va a salir Sole Jiménez cantando “chu-chu-chu”, que fue el único modo de alargar la ñoñería hasta límites mucho más allá de lo soportable. Sólo puedo decir que si el video juego “No man´s sky” aspira a ser inabarcable, lo de este bodrio lo supera si hablamos de algo insoportable.)

Pero me voy por las ramas, como es habitual.

“Hoover, que se enfrentaba a un combate por la reelección, no paraba de hablar de la luz al final del tunel, pero casi todo el mundo pensaba que esa luz era la del tren que se acercaba para arrollarlos. Así pues, Hoover intentó arañar algo de dinero a fuerza de subir los impuestos a los ricachones, del veinticinco al sesenta y tres por ciento, perdiendo de ese modo a los pocos que aún le apoyaban.”

Lo escribe Dennis Lehane en “Vivir de noche”. En lo de subirles los impuestos a los ricachones sí que hemos cambiado algo, en lo demás lo dejo como ejercicio para el lector.

Habla de la crisis del 29, no de unos presupuestos generales del estado aún vigentes.La luz al final del tunel

Por cierto, ayer encontré en mi biblioteca “La luz al final del tunel”. Lo que son las casualidades.

 

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