¡Se van a enterar estos romanos!

Como la clásica escena del comando judáico suicida, muchos se han congratulado por el anunciado impuesto único a los depósitos que planea implantar Montoro, si bien también tiene el objetivo de unificar las distintas opciones por las que han optado unas y otras autonomías. Ya lanzó uno al tipo cero pero era por jo… digo, por fastidiar. Si había comunidades que lo habían establecido, al implantar uno estatal y no poder gravarse el mismo hecho imponible dos veces, la prelación de la Administración Central sobre las autonómicas hacía que éstas no pudieran continuar con sus impuestos regionales sobre los depósitos.

A lo que iba: ¡Se van a enterar estos banqueros! Les vamos a imponer un impuesto a los depósitos que va a ser el comienzo de su fin, les vamos a confiscar todos los beneficios que obtienen con sucias artimañas y mediante la usura.

Salvo que es evidente que no lo va a pagar Botín de su cuenta de resultados. Sólo en situaciones de extrema competencia no se trasladan al cliente las subidas impositivas. Si no se da tal competencia, y el mercado bancario español será muchas cosas pero no es un ejemplo, no ya de competencia perfecta, sino de mera competencia, si se ha calculado que la rentabilidad del depósito puede llegar a ser del 1% y hay un impuesto del 0,20% no tengan duda de que la oferta para el cliente será del 0,80%, salvo en entidades minoritarias que quieran irrumpir en el mercado o romperlo de algún modo.

Para lo que sí me parece que serviría la famosa Tasa Tobin (que es completamente distinta a la Tasa Tobin que propuso Tobin) es para reducir la gestión epiléptica que tanto daño hace a las finanzas particulares y para que la gestión de alta frecuencia sea un poquito más lenta, o al menos realice menos operaciones. Que le tengo mucha manía. En otro momento explicaré por qué o tendré que rectificar.

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