Esto me parece de mal gusto.

Deutsche Bank ofrecía un fondo que permitía apostar sobre la muerte de ancianos, que no se ofrece desde 2,007 y nunca se comercializó en España. Llegó a conseguir suscripciones por valor de €200 millones.

Me cuesta creer que el funcionamiento fuera de verdad el que dice el artículo: “el cliente apuesta sobre la esperanza de vida de un anciano y si la persona en cuestión vive más tiempo, gana el banco.

no vende polizas de seguros sino certificados basados en estadísticas referentes a la vida clínica de 500 ciudadanos estadounidenses de entre 70 y 90 años de edad.

El problema es discernir si se trata de un contrato de seguro o de un producto de inversión equivalente a un estructurado

Si se refiere a 500 ciudadanos concretos con nombres y apellidos, no hay duda de que es un contrato de seguro. Pero hay un problema, al menos en España: Sólo se pueden asegurar riesgos en los que se tenga un interés lícito. Además, debe ser un interés con contenido económico sobre un hecho incierto, aleatorio, futuro, concreto y fortuito. No se puede asegurar una eventual caida de precios de la vivienda según tasación de agencias oficiales ya que afecta a toda la sociedad por igual. Se podría asegurar una eventual pérdida de valor de nuestra casa o una póliza colectiva para cubrir la caída en un barrio concreto.  Es posible cubrirse de una caída de precios general pero no es un seguro, serían productos derivados financieros.

La clave es el interés, que sólo se puede entender como propio. Puedo asegurar mi vida o actuar de tomador para el seguro de mi mujer, o de mi hijo (si es menor de catorce años la indemnización sólo puede llegar … a la suma de las primas pagadas.) o de mi padre (sólo se podría contratar hasta los 60-65 años y lo normal es que el contrato sólo pueda mantenerse en vigor como máximo hasta los 70 años y sólo en casos concretos).

Asegurar la vida de 500 personas ajenas a mi no es un interés propio: es más propio de Betfair que de una póliza de Mapfre. La razón: que la clave de un seguro es resarcirme de unas pérdidas económicas. Puede ser de la pérdida de la casa por un incendio, donde nunca se permite que la indemnización sea superior al valor de la misma o entraríamos en la situación de sobre seguro y recibiríamos hasta el valor de la casa y la devolución del exceso proporcional de primas pagadas. O puede ser la pérdida de los recursos económicos futuros que voy a generar (con seguridad o potencialmente) si pierdo la vida o sufro una incapacidad.

¿Cual es el problema de los seguros en los que el interés no es propio? Hombre, lo explicaba Terry Pratchett en la novela que inició la saga del Mundodisco, el Color de la Magia: El turista Dosflores llegaba a Ankh-Morpok y buscaba vender un producto novedoso: el seguro contra incendios que explica como “una especie de apuesta a que no se quema la casa”. Se contratan masivamente e inmediatamente después se produce un incendio equivalente al de Londres.

Vamos a pensar mal: yo “apuesto” a que 500 viejecitos fallecen. Si lo hacen, gana el banco. Hay quien puede pensar que tengo un pequeño incentivo para ayudar a que los viejecitos no cumplan la condición para que yo gane dinerito. Algo como lo que pasaba en Los Niños del Brasil. Que no digo que yo lo fuera a hacer, pero han pasado cosas similares: por ejemplo usando los Credit Default Swaps: son algo similar a esa póliza de viejecitos pero lo que se cubre es el riesgo de que se produzca el impago de una determinada deuda, la soberana que se elija o la de una empresa concreta. El problema es que no eran un seguro, así que no se exigía que lo contratara quien tuviera un interés directo, era un derivado financiero que podía contratar cualquiera. Que en determinadas circunstancias podía tener un cierto interés en que se produjera la eventualidad cubierta. Y con la suficiente potencia financiera se puede provocar casi cualquier evento financiero. Incluso ganar un pulso a un Banco Central o a un País. El método que usan estos especuladores es similar al que se organizó para que se concedieran muchas más hipotecas de las prudentes a nuestros inmigrantes: el aval mutuo, en círculo, en operaciones realizadas en el mismo mes de modo que no aparezca la suma de riesgos en la CIRBE del Banco de España. El inmigrante A firma una hipoteca hoy y avala la del B mañana. B avala la del C pasado mañana…. G ha avalado la de A el primer día y ha sido avalado por F. Como los datos de riesgos sólo se vuelcan en la Central de Riesgos a final de mes, si consulto el riesgo bancario vivo de A hoy 23 sólo aparecerá el que mantenía a 31 de marzo, no el que asumió en las firmas de ayer.Pues Soros y compañía hacían algo similar: se apalancaban hasta límites muy superiores a los que podrían haber obtenido… si Soros no hubiera avalado a B, B a C…. Y se lanzaron como hienas contra la Libra Esterlinao la peseta. Vendieron en descubierto cantidades masivas de las divisas y lo hacen publicamente, en horario de máxima audiencia. Se llega al convencimiento de que la devaluación es inevitable y los inversores les siguen como las gacelas. Entonces llegan los leones y compran las libras mucho más devaluadas de lo que las vendieron y entregan estas a un precio superior, embolsándose la diferencia.
Se dió una circunstancia que siempre favorece la especulación: un compromiso expreso de un país sobre uno de los productos financieros. Por ejemplo, las bandas de fluctuación máximas de las divisas que se establecieron en el proceso de implantación del Euro. La operativa es: la libra o la peseta sólo puede fluctuar un 3% arriba o abajo respecto a la referencia, el marco. Soros vende en descubierto suficientes libras como para que los precios se desplomen fuera de la banda establecida. El Banco Central de Inglaterra se ve obligado a intervenir comprando libras de modo que el precio debe volver dentro de los límites acordados. Es como un yo-yo: Soros vende y gana, el Banco de Inglaterra compra y la divisa sube, Soros vuelve a vender y la divisa se desploma. ¿El problema? Que hay una externalidad negativa: Mientras Soros se beneficia, el Banco de Inglaterra gasta hasta 50,000 millones de libras en una operación que no llega a funcionar nunca. Los CDS tienen un problema similar, puedo comprarlos y tratar de forzar la eventualidad que se protege: el impago de la deuda de un tercero. Y estos CDS tienen otro problema: que son riesgos que afectan a todo el mundo por igual, los impagos se suelen contagiar y darse en masa en lugar de limitados. Así que si una aseguradora, digmos AIG, emite un número suficiente de CDS puede llegar a quebrar al no ser capaz de atender todas sus obligaciones…. y llevarse el sistema financiero mundial con ellos.A lo que iba, que he comenzado hablando de una posibilidad de inversión de 2,007: si puedo asegurar tu casa… puedo tener un pequeño incentivo para quemarla y cobrar la indemnización. Si mi “premio” depende de que suficientes viejecitos mueran… y habría una externalidad positiva, para cerrar con peor gusto aún: dejarían de cobrar las pensiones y las cuentas de la Seguridad Social se beneficiarían.

 

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