Villalonga y Miami.

Lo que pasa a veces: hombre se emborracha de éxito y dinero, hombre pasa de la legítima y busca rejuvenecerse por persona interpuesta, normalmente veinteañera.

Juan Villalonga, una vez terminado de contar el dinero que sacó de las stock options con las que se premió a sí mismo por conseguir llevar la acción a casi €30 y que luego se desplomara a menos de €10 (Nota: cuando estaba casi a €30 Francisco García Paramés decía “para mí no vale ni €10”. Cuando bajó a €10 dijo “mejor no te digo lo que vale para mí ahora”) no iba a ser menos y entre posición comprometida y posición comprometida en las que ponía al Gobierno de la época tuvo una iluminación. De verdad, tuvo una visión del nivel de las de Pitita Ridruejo o la vidente de el Escorial. Porque si no es así no soy capaz de explicarme lo que se le ocurrió.

Primero se trasladó a vivir a Miami con su nueva novia, una modelo venezolana. Luego se le ocurrió que ¡iba a trasladar la sede social de Telefónica a la misma Miami! Aunque el “rumor” se desmintió es muy conocido que la intención era esa y que desde el Gobierno le llamaron para explicarle una cosa muy sencilla: si trasladaba la sede social a los USA ¡todos los impuestos que correspondieran pagar se iban con la empresa!

Lógicamente el Ministro de hacienda no era féliz y el compañero de pupitre de Villalonga hubo de hacerle ver que no era buena idea.

En esas iluminadas manos estuvo una de las empresas más grandes de España.

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